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miércoles, 13 de marzo de 2013

Rompiendo Medidas



Capítulo 6
Acercamiento

-A los hombres les encantan la “cercanía” con las mujeres, Derik
-La cercanía que de verdad importa aterra,  deja ya ese libro y ven aquí.
-Me tendrás cerca.
-Ya no tengo miedo

Leysi no miró a Javi cuando se sentó a su lado, la clase de teatro estaba por comenzar. Se sentía nerviosa, lo que no le gustaba nada. Su plan comenzaba a  desbordarse por sus dedos, quería tener poderes mágicos y dejarlos a todos paralizados y así poder pensar con claridad.
Se suponía que Ben-Ken simplemente la acompañaría a la fiesta el día anterior, ella solo  tendría que haberlo soportado unos minutos, Javi herviría de celos, se daría cuenta que estaba desperdiciando su tiempo, se declararía, Leysi brincaría de emoción, despediría a Ben y se quedaría con su hermoso caballero de casaca roja.
Nada de eso había pasado, Javi no se había vuelto a acercar a ella la noche anterior después de los saludos iniciales y Ben la había acompañado de nuevo a los dormitorios con una sonrisa satisfecha como si hubiera ganado algo.

Lo peor de todo es que ella no había aborrecido la noche, era divertido molestar a Ben-Ken, él era divertido.

-Leysi.
Escuchó la voz de Javier a la distancia y parpadeó girándose a mirarlo, no debía ser grosera.
-Hola Javi-, sonrió alejando un mechón de cabello del rostro con un soplido, él sonrió ante la acción y luego frunció el ceño.
-Debería estar enojado contigo.
-¿Conmigo?-, parpadeó inocentemente.
-No seas despistada hermosa, sabes que estoy herido de que hayas ido con otro chico a la fiesta.
Leysi frunció el ceño, así que él estaba molesto, entonces ¿Por qué no la había invitado a ir con él?
Iba a preguntarle cuando él siguió.
-Solo está jugando contigo.
-¿Te refieres a Ben-Ken?, non, non, yo jugar con él, el muñeco de plástico divertir a Leysi.
Javi frunció el ceño.
-Esto no es un juego Leysicita.

Ella no contestó de inmediato, ¿Dónde estaba la declaración que tanto había esperado?

El profesor entró al salón y ella trató de cortar la conversación pero al ser la estrella del grupo, Javi podía seguir sin prestar atención y nadie le iba a llamar la atención.
-Hermosa, yo solo quiero protegerte, había esperado que bailaras conmigo ayer.
Antes, Leysi hubiera sonreído, le hubiera dicho que ella sabía y seguirían con su amistad como si nada, ya no quería eso.
Dejó que la clase siguiera, no le miró, no se rió de sus comentarios inteligentes durante la clase, cuando terminó y todos comenzaron a levantarse, ella respiró hondo antes de caminar hacia la salida.
-Hermosa…
-Me esperan mis sales de baño-, cortó molesta, como deseaba poder sacarle la lengua y llorar, porque en realidad en los baños de los dormitorios era imposible usar sales aromáticas. Había dado dos pasos hacia la salida cuando se detuvo, giró y avanzado de nuevo hacia Javi, en su cabeza aún recordaba el beso de despedida en la comisura de los labios que Ben le había dado al despedirse.

-Si tanto querías bailar conmigo me hubieras invitado a la fiesta Javi, como tu pareja, así no estaría ahora confundida.

***

Alan odiaba los silencios incómodos, quizá por eso estar con Sami le gustaba mucho, con ella nunca se había sentido tonto, inseguro, incapaz de decir algo inteligente.
Pensó que él y Lizeth había comenzando a ser amigos, los últimos días ya no estaba tan seguro.
Miró la lata de refresco entre sus manos, tenía que decir algo o simplemente irse de ahí, miró hacia ella, Liz estaba cocinando tortillas españolas para la cena, un viernes por la noche, lo que sería perfecto de no ser porque él había planeado tontamente invitarla a Monty’s, comer una hamburguesa, tal vez ir al cine.
Mientras ella seguía picando en trozos pequeños las papas sobre la encimadera, sus ojos fueron de nuevo a su cabello lacio, Alan quería mojarlo, que volviera a la normalidad.
Parecía como si ella quisiera esconder uno de sus mejores rasgos.
Si de verdad fuera su amigo le preguntaría acerca del nuevo peinado, una prueba más de que ella simplemente lo veía como un compañero de piso.
Lo más exasperante es que no era grosera, no lo evitaba abiertamente, seguía siendo tímida, amable y dulce.

Tomó un trago de refresco y se pasó la mano por el cabello cambiando de posición, ella pareció sumamente concentrada en picar.
-¿Te gusta cocinar?
Lizeth se tensó, él pudo verlo a pesar de que ella quizás no quisiera que lo notara, por un momento pensó que no contestaría pero luego tomó aire y sonrió un poco.
-Sí, siempre me encantaba ver a mi mamá cocinar, aunque odiaba lavar los trastes después, cuando fui lo suficientemente mayor, yo cocinaba y ella supervisaba, lo único que extraño de estar aquí por la universidad es que no puedo supervisar a mis niñas en sus experimentos culinarios.
Ambos se quedaron quietos por un momento, Lizeth había terminado las palabras con una sonrisa, mirándolo, era quizás una de las más largas contestaciones que le había dado en esos días, ambos estaban inmersos en el momento, él adoraba la forma en que los ojos de ella parecían brillar cuando mencionaba a sus hermanas pequeñas.
-Quizás podrías enseñarme-, dijo clavado en sus ojos.

Ella bajó la mirada, sonrió y se encogió de hombros.

-Mis favoritos son los postres, adoro cocinar pasteles… supongo que se nota ¿no?-, preguntó ella señalando hacia su cintura, Alan parpadeó tratando de entender, la lata crujió en su mano cuando aquel pensamiento lo llevó a pensar en Sara, su hermana también adoraba la cocina, pero por un tiempo ninguna comida había sido su amiga.

-Nadie que te mire diría que sabes cocinar pasteles, no veo la relación-, respondió él, más molesto de lo que ella merecía, era un recordatorio de la fuente de timidez de Lizeth, él no era idiota.
Ella no contestó, cogió la cebolla y comenzó a formar trozo finos mientras tiraba la lata de refresco y se disculpaba.
Tal vez  ella tenía razón en alejarse, ellos no podía ser amigos.
Alan había huido de pocas cosas en su vida, al llegar a su cuarto se dio cuenta que lo estaba haciendo en ese momento, estaba huyendo.


***

Tomas sonrió a Kate cuando ella abrió la puerta del apartamento, los ojos femeninos entrecerrados.
-¿Qué haces aquí?-, preguntó y él simplemente sonrió y se acercó rozando sus labios con los suyos, ella se resistió solo un momento antes de responderle, haciéndolos pasar de un beso suave a uno que lo dejó deseando más, aunque sabía que aún no era una invitación.
Cuando entró, sus ojos fueron al librero que desde hace varios días estaba completamente armado, llevaba casi dos semanas terminando su día con una visita tardía a la gatita.
Ella seguía ayudándole con las clases y él después de armar el mueble se las había arreglado para seguir entrando en su espacio personal.
Estaba dispuesto a conquistar a la chica con garras, lo cierto es que esa nueva etapa de su vida con ella estaba comenzando a gustarle demasiado.
Caminó hacia la pequeña cocina donde ella terminaba de preparar unos emparedados.
-¿Cómo estuvo el trabajo?
Una pregunta que le sorprendió, llevaba varios días trabajando como repartidor de pizzas, su padre se morirá si lo supiera, a él jamás le había dejado mejor sabor de boca recibir dinero propio.
-Bien, el fin de semana es más pesado.
Ella le tendió un plato y comenzaron a comer.

Katerin no sabía si estaba cometiendo un error, su estomago aun parecía una montaña rusa, tenerlo junto a ella siempre significaba un miedo latente a depender demasiado de alguien, a que alguien le pudiera hacer daño, no entendía por qué lo seguía dejando pasar, él cenada a su lado, a veces hacían los trabajos en conjunto y luego Tomas se despedía con un beso largo y ardiente.
Estaba intrigada por el cambio de chico popular y mimado a esa especie de universitario independiente que él quería llegar a ser.
Le gustaba.
Ella se rió cuando él termino de contarle como casi se había caído de la moto de reparto, le pasó su taza de café y ambos se sentaron en el sofá de dos plazas, Tomas la atrajo hacia él y Kate le jaló el cabello que ya comenzaba a crecer de ese corte a rape que había llevado cuando lo conoció por primera vez.

-¿Cuándo me contaras sobre ella?-, preguntó señalando la foto de Kate y su padre.
Ella, la que faltaba.
-No debe importarte.
-¿Y si lo hace?
-Tommy, solo estamos “haciendo esto”, tú vienes cada vez por si en algún momento te dejo entrar en mis bragas y yo aún no me aburro de ti, fin de la discusión.
Lo sintió tensarse, ella tragó, era mejor así.
Se sorprendió cuando él giró suavemente su rostro y le dio un dulce beso en los labios.

-Hace un tiempo herí a una chica, tan profundamente que perdí una hermosa amistad y quizás algo más, ya no puedo saberlo, el darme cuenta de ello me hizo querer cambiar todo en mi vida, buscar quién era en realidad. Ella y su ausencia son parte de quién eres, no importa si no me lo cuentas ahora, espero estar cerca cuando me gane la confianza para que lo compartas conmigo, tú ya te ganaste la mía.


6 comentarios:

  1. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH puto Javier ¬¬... Idiota Alan... lindo Tom... awwwwwwwwwwwwwwwwwww
    los extrañe... muto muto muto mutooo!!!!

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  2. te juro que entre Alan y Javier no hacen uno... me encanto el capitulo. Así que Ben le dio un beso en la comisura de sus labios a Leysi ahhhhjajajaa me mato nena como todo lo que haces...

    espero el próximo ansiosa, ya quiero saber que pasa!!!

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  3. Holaaa ahhhhhh tomass fue todooo un. Tiernooo que amo me encantooo Cel!!! Y bueno alan tonto que se alejaa y si bien se lo menciono extrane a ben-kennedy ajajaja ...me encanto el capituloo!!!! Haber que sucederá en el próximo...pobre Leysi la dejan toda confundida jajaja! Gracias Cel te adoroooo!!!!! Besos!

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    1. Quisee poner ken pero este celular jajajajaja!!

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  4. Jajajajajaja, me encanto!!!! Ya extrañaba a estos chicos, me alegra que esten de vuelta =D

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  5. Mi bombom por que tienes que retroceder tres pasos cuando solo das uno al frenteeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!

    Los extrañaba muchoooooooo
    te quiero manita

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