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lunes, 28 de febrero de 2011

Sostenme - Capítulo 9

Edward

“Desnudar el alma es mucho mas complicado, y a veces no lo notamos”
Maggie Cullen


Estuvimos abrazados uno del otro por mucho más tiempo del que pudiéramos imaginar, el calor de su cuerpo alejaba el frío que todo el día había calado hasta el fondo de mis huesos.
Ella junto sus dos manos en mi espalda y enterró su rostro en mi pecho hasta que respiró con normalidad de nuevo.
Un rato después levantó sus ojos y yo le sonreí tenuemente.
-Tu también eres mi oxigeno. Bella-, susurré mientras delineaba su labio inferior con mi pulgar, ella se levantó en las puntas de sus pies y uní mi boca a la suya, solo tocando la textura de sus labios, deleitándome con su aliento contra el mío, era el beso mas hermoso que había compartido con una persona, pues tenía mas significado que ningún otro.
Era nuestra promesa, la promesa de que no le quitaríamos lo que necesitaba para vivir al otro, la promesa de que tal vez juntos podríamos lograrlo.
Mi móvil sonó haciendo que ella brincara en mis brazos, la sostuve unos segundos mas antes de que la dejara ir, saqué el teléfono del bolsillo de mis pantalones, mirándola hacer una coleta en su cabello y limpiarse el rostro con las manos.
El nombre de Carlisle se leía en la pantalla, espere por un segundo sentirme culpable al desear no contestar y volver a abrazar a Bella, dejar que por un momento más Anthony y Tanya estuvieran bien cuidados, no tener que preocuparnos.
Apreté la mandíbula esperando sentir el conocido sentimiento de culpa, sin embargo no había auto recriminación, antes de poder pensar en otra cosa, Bella levantó su pequeña maleta, caminó hacia mí y me dio un beso en la mejilla.
-Mándales un beso de mi parte, iré a ducharme.
Sonrió tenuemente y yo sostuve su mejilla y sin poder evitarlo guié sus labios hacia los míos para un beso fugaz antes de dejarla ir y contestar.
-Lo siento Carlisle había dejado el móvil en la cocina-, dije sin pensar demasiado en la excusa.
-No te preocupes, igual Esme no me hubiera permitido colgar-, dijo Carlisle con una sonrisa en su voz.
-¿Pasa algo?, ¿los niños están bien?-, pregunté con el ceño fruncido y quizás el tono de voz demasiad áspero
-No, no te preocupes Edward, solo queríamos invitarlos a comer mañana, en lugar de que pasemos a dejar a tus hermanos por la tarde ustedes pueden pasar por ellos y quedarse a comer-, propuso mientras yo cerraba los ojos y en silencio algo en mi pecho se sentía calido al escuchar llamarnos a ella y a mi como una unidad, juntos.
-Si, me encantaría, tendré que comentárselo a Bella, aun no ha regresado…pero dudo que tenga algún inconveniente-, seguí
-Perfecto, ahora te comunico con Anthony que  por poco y me disloca el brazo-, se rió haciéndome sonreír a mi.
-…no es cierto-, escuché a mi hermano pequeño desde el otro lado de la línea
-Hola Anthony-, saludé
-Edard, compramos una albeca, y me mojé-, contó mientras yo sonreía y por primera vez en mi vida me senté a escucharlo sin otra cosa que felicidad en mi pecho, aun no sabía si seria capaz de ser todo lo que Anthony y Tanya necesitaban en su vida, pero junto a Bella tendría una oportunidad.
No supe cuanto tiempo estuve escuchándolo, Bella pronto se sentó en la silla de la cocina a mi lado, llevaba el cabello húmedo y suelto, unos pants y una blusa sin mangas.
-Me alegra mucho que te diviertas con tus tíos-, le dije mientras el aguardaba un momento en silencio, solo haciendo audible su respiración.
-Los estraño-, me susurró mientras yo miraba a Bella y tomaba su mano.
-Y nosotros a ustedes Anthony, los queremos mucho-, le dije mientras el se despedía, sabía que Bella no podía hablarle, no, no este momento, sería un hilo delgado que se podría cortar con facilidad, Anthony quizás no entendería si ella lloraba al oírle decir cuanto significaba para el, para todos.
Me despedí de Carlisle y colgué mientras acariciaba su palma con el pulgar.
-Esme nos ha invitado a comer mañana-, susurré con una media sonrisa y ella asintió, mirando nuestras manos juntas, dio un ligero apretón antes de soltar el agarre, la dejé ir, esperando que dijera que era lo que pasaba, me sentía como un niño que apenas comienza a caminar, necesitaba sostenerme, y sabía que ella se sentía igual.
-¿Puedes prometerme algo?-, le pedí mientras ella encontraba mi mirada, asintió sin decir nada.
-Cada que quieras huir de nuevo, cada que sientas que el miedo es mayor que todo lo demás, dímelo, por favor, y te juro que yo haré lo mismo-, dije atragantándome con la ultima palabra, desvié a mirada y antes de darme cuenta ella volvió a enlazar su mano.
-Mañana, yo, yo… yo no se si este preparada para explicarles, para que nosotros…-, Bella cerró os ojos y apretó su mano contra la mía, acaricié su mejilla con la mano libre y ella abrió sus ojos, mirándome.
-Decidiremos decirles o no, cuando estemos listos-, murmuré y ella asintió limpiándose la mejilla y levantándose.
-¿Quieres ver una película?

***

Pasé mi mano de nuevo por entre su cabello mientras en el televisor el equipo de fútbol americano se preparaba para el juego decisivo.
Habíamos elegido una de esas películas con hechos reales sobre un equipo universitario.
Bella estaba recostada contra mi pecho y de no ser por que los dedos de su mano a veces trazaban las líneas de mi palma, hubiera creído que ella estaba dormida.
Se asemejaba mucho a las pocas noches que habíamos pasado frente a la televisión, platicando sobre todo o nada.
Pero ahora parecía que era diferente, bueno y malo, como si sobraran las palabras pero aun hubiera mucho que decir.
La película terminó y yo apagué el televisor y el reproductor con el control remoto sin movernos ni un poco, con las luces casi apagas por completo, estábamos solos en la tenue luz, sentí su piel calida contra la mía cuando ella enlazó nuestros dedos.
Estaba pensando en la posibilidad de dejarla descansar y acompañarla hasta su habitación cuando ella habló.
-¿Qué paso ayer?-, preguntó en voz baja, y sabía que no se refería al beso en el pasillo, pues ese había sido una consecuencia no una de las muchas causas, acaricié su cabello antes de responder.
-Perdimos a una victima de un accidente automovilístico,…una victima menor…yo, yo me paralicé-, acepté mientras ella levantaba su rostro hacia mi, podía observar sus rasgos y sus ojos fijos en los míos.
-¿Por qué?-, siguió mientras yo cerraba los ojos.
-Trato de no pensar en ellos...mis padres, cuando algo así sucede, pero no puedo y cuando estoy ahí, no solo me imagino el accidente, recuerdo todo en lo que les fallé, todo lo que deje pasar por creer que…, cuando piensas que alguien siempre estará ahí, das mucho por sentado, yo defraudé a mi padre Bella, yo creí en la diversión por en cima de sus expectativas, en que mi vida apenas y empezaba…yo no hice nada por ellos-, me callé mientras ella volvía a esconder su rostro en mi pecho y me abrazaba fuertemente.
No dijo nada y yo lo agradecí, no quería mas gente diciéndome como debería sentirme, quería que alguien estuviera conmigo hasta que pudiera resarcir todo cuanto quedaba en deuda con ellos, me aferré a ella y Bella habló en voz muy baja.
-Por eso ahora has hecho todo por tus hermanos-, murmuró, no era una pregunta, yo solo besé su cabeza.
-Quizás nunca sea suficiente-, susurré
Ella levantó su rostro de nuevo y me besó suavemente.
-Quizás ya lo sea, ¿recuerdas las palabras de Anthony?-, terminó antes de que yo la besara de nuevo, nuestros labios se abrieron y mi lengua se movió contra suya, saboreando su aliento, ella me abrazó aun mas y yo acaricié su paladar,  ella gimió bajito haciéndome sonreír, capturé sus labios entre los míos renuente a separarme ni un solo momento
Ella se apartó solo lo necesario para tomar aire y yo me enderecé lentamente llevándola conmigo, en sus ojos había demasiada confusión, me dolía verla perdida, le tendí la mano y sonreí.
-Vamos a dormir.
Subimos las escaleras y recorrimos el pasillo en silencio, aun contra mis propios deseos, di solo dos pasos mas antes de detenerme al pasar la puerta de mi habitación, Bella  miró nuestras manos.
-Edward, yo no…-, comenzó mientras yo colocaba un dedo en sus labios y me acercaba hasta que pude enmarcar su rostro con las manos.
-Lo se-, susurré mientras ella me miraba.
-Se que parecerá egoísta…pero no quiero separarme de ti, no aun, no quiero dormir sola, no quiero sentir frió, no tengo derecho a pedirte que no…-, murmuró mientras yo miraba hacia su habitación, tal vez eso era lo mas perfecto para esta noche, solo abrazarla y mirarla dormir.
Caminé hacia ahí sin decirle nada más
Su habitación, no tenía nada persona de Bella en ella, lo que me recordó el pánico de las horas pasadas, haría todo lo que fuera para no volver a sentirlo.
Bella quito el edredón y me miró mientras yo me sentaba en uno de los extremos de la cama, me quite los zapatos y me recosté en las almohadas mientras extendía una mano hacia ella, que pronto estuvo con su rostro contra mi pecho.
-Buenas noches-, susurré mientras la abrazaba cerrando los ojos.

***

No hubo nada que perturbara a tranquilidad y la quietud de la noche pasada, nada que lograra despertarme, ni pesadillas, ni temores, ni siquiera deseos insatisfechos, cuando por fin abrí los ojos la ventana de la habitación apenas dejaba entrever el amanecer, Bella aun seguía dormida contra mi cuerpo, nuestras piernas entrelazadas y su respiración chocando contra mi camiseta.
Recorrí su rostro con mis dedos y disfruté de su calidez, ella pareció apretarse mas contra mi y fui conciente de mi cuerpo y el suyo, la excitación despertó mis sentidos, el deseo aletargado y llevado a un segundo plano volvió con fuerza, traté de centrarme, de recordar por que necesitaba darle tiempo, yo mismo aun no sabía hasta donde sería capaz de llegar sin que mis propios miedos me desagarraran
Apreté los puños a ambos lados sujetando la sabana con fuerza y cerré los ojos tratando de respirar tranquilamente.
-¿Edward?-, su voz sonó baja y tan atrayente que mi cuerpo respondió a su solo sonido, la miré mientras ella tocaba mi rostro con una de sus manos.
Sus ojos estaban muy abiertos como si de pronto le hubiera sorprendido la situación, y no supiera que hacer.
-¿Qué pasa?-, preguntó confusa mientras se separaba parecía que la cercanía no fuera del todo bienvenida, yo no podía soportarlo, me senté junto a ella y la miré, sin poder encontrar las palabras…para explicar cuanto la deseaba en ese momento.
-Lo prometiste-, murmuró ella y yo reí sin humor.
-Yo…yo no se hasta donde llegar…te deseo, lo hago con tantas fuerzas que me da miedo, pero no se si tu estas lista, ¡no se si yo estoy listo!-, terminé mientras ella miró hacia la ventana por interminables minutos. Casi una eternidad.
Al final ella se acercó lentamente y enterró las manos en mi cabello atrayéndome hacia sus labios.
Me besó por completo, con una pasión casi febril mientras yo me quedaba estático, sorprendido y extasiado, cuando por fin correspondí aquel gesto íntimo le atraje hacia mí, recostándonos de nuevo.

Su cuerpo sobre el mío me hizo estremecer, y desató algo mas allá que el deseo, era una necesidad que carcomía el estomago, ansiaba la fricción, nuestras lenguas batallaron juntas antes de que ella se separará y yo buscará su cuello anclando mi mano a su nuca mientras que la otra delineaba su cuerpo por sobre su blusa, la fina tela se sentía ajena, quería el calor de su piel, pero inexplicablemente sentía que no tenía tiempo, ella volvió a buscar mis labios de nuevo y reacomodó sus piernas para estar a horcadas sobre mi cuerpo, separó nuestros rostros tenuemente y sus manos subieron desde mi torso hasta los hombros, los dejo ahí mientras levantaba sus caderas y volvía a friccionarlas contra mi cuerpo
Era demasiado
Eché mi cabeza hacia atrás mientras mi cuerpo buscaba la fricción también, coloqué mis manos a cada lado de su cintura y ella se agachó de nuevo para besarme mientras nos frotábamos juntos, sin ritmo definido, sin importarnos las capas de tela entre nosotros, ella gimió y yo levanté mis caderas mientras me enderezaba un momento y ella jadeaba moviéndose mas, moliendo mi erección en su entrepierna.
-Edward-, sollozó contra la piel de mi cuello mientras yo la sostenía y ambos nos corríamos aun vestidos.

Nuestras respiraciones se fueron acompasando lentamente, ella se separó un poco y la miré con cierta incertidumbre, no estaba seguro si debía estar furioso o complacido, si dejarme llevar por la increíble experiencia o si era un asno por haber llevado así las cosas.
Ella medio sonrió al encontrar mis ojos y se inclinó besando mi mejilla lentamente.
-Gracias-, sus ojos estaban cristalinos y escondió la cara en mi pecho mientras yo la abrazaba, besé sus cabellos y nos quedamos así muchos minutos antes de levantarnos.


lunes, 31 de enero de 2011

Sostenme - Capítulo 8

Edward

“Como iba a ser sincero conmigo, si no había sido sincero consigo mismo”
Maggie Cullen


Me dirigí a la ducha mucho antes de que sonara el despertador, no había podido dormir, el sentimiento de culpa era el primer motivo, la sensación de sus labios era el segundo y el más importante.
Sabía que no debía haberla besado, no importaba que ese pensamiento me hubiera acompañado por días.
Lo que ella necesitaba era un amigo, Esme me lo había dicho fuerte y claro, no necesitaba que yo la utilizara como un escape de mis propios problemas.
Necesitaba hablar con  Bella, necesitaba decirle que éramos…amigos, algo seguro, algo…completamente erróneo.
No quería ser su amigo, pero tampoco su jefe, quería ser algo más, aunque no supiera el que.

Con el agua fría contra la espada apoyé la frente contra el azulejo y cerré los ojos, aun cuando no supiera que mas decirle, le debía a Bella una disculpa, lo de la noche anterior no volvería a pasar, no importaba cuanto lo deseara.
A fin de cuentas, ella aun lloraba al hombre que amaba, que aun ama, y yo había jurado no volver a pensar en mi mismo, no mientras Anthony y Tanya me necesitaran.
Salí al pasillo antes de irme al hospital esperando poder hablar con ella antes de partir, aun cuando una parte de mi, no deseara encontrarla, aun no.
¿Podría contenerme?

Negué con la cabeza y miré su puerta cerrada, apreté los puños y me obligué  abajar las escaleras.
El sonido sordo al entrar a la cocina me hizo levantar los ojos, Bella había derramado un poco del café de su taza, me miró por un momento antes de girarse por una servilleta y limpiar el líquido.
Toda la noche pensé en muchas reacciones, sabía que seria difícil, sabía que tenia que arreglarlo y sabía que ella no estaba preparada para lo que sucedió, pero jamás me imagine que me dolería tanto le silencio entre nosotros.
La había extrañado toda la pasada semana, había extrañado las conversaciones fáciles y las sonrisas compartidas, pero no habíamos dejado de hablar.
Abrí la boca varias veces sin que me saliera palabra, me pasé las manos por el cabello y apreté los dientes tensando la mandíbula hasta que dolió
Seguí sus movimiento a pesar de que ella desviara su rostro, haciendo que una cortina de cabello me impidiera mirar los rasgos que había casi memorizado y recordado durante las horas pasadas.
Lavó su taza, se secó las manos la toalla de cocina y se dirigió hacia mí con la mirada baja, iba a pasarme de largo, iba a hacerlo y eso fue como un golpe en el pecho.
El agarré en su brazo quizás fue demasiado fuerte pero no pude evitarlo.
-Bella, lo siento-, dije entre dientes, ella se detuvo e inhaló entrecortadamente, alejó su brazo como si el mío quemara.
Cuando por fin sus ojos marrones miraron mis ojos, las lágrimas se agolpaban en ellos, en ese momento me odié, y supe que la había perdido, la habíamos perdido, Anthony, Tanya, yo.
Todo era culpa mía.
-Yo también lo siento, no te imaginas cuanto-, dijo en voz baja y se alejó de mí varios pasos antes de que la llamara de nuevo.
-Iré a dejar a los niños con Esme, después  volveré a mi departamento-, siguió mientras yo presionaba los puños, quería ir hasta ella y girarla, no quería que me diera la espalda.
Pero permanecí ahí, muerto de miedo por sus palabras.
-¿Te iras?, murmuré casi mas para mi mismo, ella se giró, limpiándose una lagrima de su mejilla.
-Seguiré cuidando a los niños, pero no viviré aquí…no puedo-, terminó mientras subía las escaleras y yo maldecía en voz baja, saliendo de la casa antes de asfixiarme.
Llegué al hospital sin siquiera darme cuenta que camino había tomado, quizás debía agradecer que solo tuviera que cubrir medio turno, para las tres ya estaría libre.
Y regresaría a una casa vacía…
Golpeé el volante solo una vez frente al aparcamiento del hospital y me obligué a salir.

Durante la noche, había pensado en tratar de explicarle a Bella mi actitud de la noche anterior, habían traído a una familia victima de un accidente automovilístico, y yo me había quedado parado por mas de un minuto sin saber que hacer frente al cuerpo de la niña de 8 años que no habíamos podido salvar.
Había sido horrible.
Necesitaba llegar a casa, pero al hacerlo y encontrar dormidos a los niños, las dudas que me atormentaba a medianoche cayeron sobre mi.
Quizás debía haberles dado la tutoría a Esme y Carlisle, quizás debería aceptar que las había fallado a mis hermanos como lo había hecho con mis padres.
Aun recordaba la expresión en los ojos de papá cuando habíamos hablado de mi forma de vida.
La universidad era solo una preparación  antes de entrara en la vida real, no el juego que yo estaba jugando.
No le había hecho caso, había cambiado de tema y el lo había dejado estar, con la decepción en su mirada.

El turno comenzó y después de la ronda habitual me asignaron un paciente de 58 años que había sido operado del corazón, una hora después, pasé para la revisión del medicamento.
En la habitación estaba un hombre rubio y joven, no mucho mayor que yo, estaba sentado en la silla a lado de la cama de hospital, el hombre mayor permanecía dormido mientras que el hablaba por teléfono.
-Me quedare un poco mas-, dijo en voz baja al móvil
-No te preocupes, tienes que preparar tus clases, lo visitaremos mañana-, continuó mientras yo consideraba la posibilidad de volver en un momento.
-Te necesitare siempre,…no temo decirlo-, terminó mientras sonreía ante la contestación del llamante, esperé unos minutos antes de entrar después de que hubiera colgado.
El nudo en la garganta fue tan repentino que quise salir corriendo, tragué varias veces antes de pronunciar una sola palabra.
El hombre se llamaba Jasper Whitlock, su padre había sido operado de emergencia.
Después de terminar la revisión, el me miró y luego señaló el móvil.
-Siento lo de la llamada-, dijo con una sonrisa mientras yo desviaba la mirada maldiciendo.
-Yo soy el que lo siente-, aseguré mientras el se encogía de hombros.
-Además no tendrías por que sentir tener a alguien que necesitas…y saber que estará ahí-, dije sin mirarlo, arrepintiéndome en el instante mismo que había pronunciado la palabras, me esforcé por mirarlo, me disculpé y caminé hacia la puerta de la habitación.
-Pero lo sentí al principio, no quería aceptar que la necesitaba, sería demasiado fácil para mi-, terminó mientras me giraba ante sus palabras, no debería hacer esto, debía salir e irme, sus palabras bien podrían ser una coincidencia y pensar en Bella en este momento era una estupidez.
-¿Y si pierdes lo que necesitas?-, murmuré en voz baja mientras el miraba al móvil.
-Quizás debes dejar que se alejé un poco, si tienes suerte regresaras, sino, debes luchar un poco mas-, susurró mientras su padre habría lo ojos.
-No creas mucho en lo que te diga Jazz, hasta antes de Alice, el era el que huía-, dijo el señor con una sonrisa leve mientras su hijo le tomaba la mano.
Volví a tragar el nudo en la garganta y salí de ahí despidiéndome rápidamente.

Me esforcé por mantenerme ocupado y embotar la mente, por no pensar en la noche anterior, en las palabras de Bella diciendo que se iba, ni en la extraña conversación con los Whitlock
Cuando por fin dieron las tres, salí del aparcamiento y me dirigí al único lugar que no había pisado en mucho tiempo.
Esme conservaba bien cuidadas las tumbas de mis padres, ese día, rosas blancas adornaban ambos lados de las lapidas.
Me puse de cuclillas mientras en silencio temblaba de miedo ante la posibilidad de regresar a casa y que ella ya se hubiera ido.
Perdí el tiempo que me quede con el viento chocando contra mi rostro, me levanté por pura fuerza de voluntad y traté de aceptar lo que durante poco más de dos meses había olvidado.
Esta solo, y lo estaría siempre, no debía dejar de tenerlo presente
Cuando llegué a casa, Bella no estaba, lo que no constituyó una sorpresa ero si aumento la punzada dentro del pecho.
Me senté en el sofá con el silencio taladrándome los oídos.
Pasé las manos por el cabello y lo jalé mientras me esforzaba por recordar como respirar adecuadamente.
Me estaba asfixiando.
El ruido de la llave en la puerta de la entrada hizo mi corazón saltar, levanté la mirada para observar a Bella frente a mí.
Llevaba unos pantalones vaqueros y una blusa blanca, con el cabello despeinado como si hubiera pasado las mano por el una y otra vez.
Sus ojos estaba enrojecidos y su mano aferrada firmemente la pequeña maleta con la que había llegado meses antes.
La dejó en el suelo, se pasó las manos por las mejillas mientras yo me levantaba.
-Bella, teng…-, comencé sin pensar en mis palabras.
Ella levantó las manos negando con la cabeza.
-Déjame hablar, necesito hablar-, pidió con la voz baja y enronquecida.
Asentí y volví a sentarme
Ella esperó retorciendo sus manos y pasándoselas luego por el cabello, antes de cerrar los ojos y sacarlo todo a borbotones
-Yo estaba dispuesta a alejarme de ti, quería alejarme, lo único que me importaba era recordar como me sentía antes de venir aquí, quería ser consumida por el dolor, quería recordar a Emmett y no sentir que lo estaba traicionando-, murmuró mientras yo la miraba incapaz de hacer nada por el dolor en sus ojos.
-Al estar ahí, en el lugar donde fui tan feliz con el, ya no sentía nada, ni dolor, ni tranquilidad, nada-, terminó mirándome.
Soltó una risa que me erizó la piel.
-¿Sabes por qué Edward?-, preguntó mientras yo me levantaba de nuevo, pero sin hacer otro movimiento, tenia el presentimiento que si la presionaba esta vez no habría nada que la hiciera volver y aquello era insoportable.
-¿Por qué?-, pregunté en voz baja
-Por que ya estoy muerta, antes de que Esme me pidiera que te ayudara con tus hermanos yo ya lo había aceptado, sobrevivía a base de medio comer, medio dormir, medio respirar, sin embargo yo ya había aceptado que no volvería sentir-, explicó mientras yo daba un paso hacia ella.
-¡No!-, gritó mientras se alejaba el mismo paso.
-Déjame terminar, lo necesito-, habló con desesperación mientras se pasaba una mano por el cabello.
-Necesito que entiendas-, exclamó antes de mirarme.
-Ustedes cambiaron eso y quizás ella lo sabia, pero yo no pude darme cuenta hasta que se convirtieron en la única parte que valía la pena
-Los quiero Edward… a Anthony y a Tanya, los quiero de una forma que nunca había querido a nadie, ellos son mi razón para vivir de nuevo-, terminó mientras bajaba su rostro y mi mente gritaba solo una pregunta.
¿Y yo?
-Pero necesito oxigeno para vivir, te necesito para vivir… tu eres mi oxigeno-, terminó con la voz entrecortada mientras yo caminaba hacia ella y encerraba su rostro entre mis manos, las lágrimas caían por sus mejillas.
-No te puedo dar nada-, susurró mientras yo negaba limpiando su rostro, no le pedía nada más que tenerla de frente, que no me dejara solo.
-Se que es horrible, pero no puedo alejarte, no puedo, no quiero-, susurró mientras me acercaba uniendo nuestras frentes, ella llevó sus manos a mis hombros y apretó fuerte su agarre mientras yo pronunciaba su nombre en voz baja.
-Me asfixio sin ti-, terminó al tiempo que la besaba, atrapando el aliento del otro, nuestros labios crearon una fricción importable, mi lengua entró en su boca y acaricio su paladar mientras ella gemí entre sollozos, mis manos abrazaron su espalda y bajaron hasta ahuecar sus delicadas curvas mientras ella acariciaban mi cabello con sus dedos, sin darnos cuenta el beso se volvió lento y pausado, disfrutando del sabor del otro, de los sonidos que salían de nuestras bocas, de la sensación de su lengua rozando la mía y de sus dientes presionando suavemente mi labio inferior, besé la comisura de sus labios, su barbilla y bajé hasta su cuello, lamiendo, besando y presionando mi boca, oliendo su dulce perfume
Ella echó su cabeza hacia atrás y suspiró mientras yo recorría  su piel con mis labios, mis manos fueron dentro de su blusa acariciando la piel de su espada haciendo que se estremeciera.
Me detuve ahí, con la respiración entrecortada y una erección creciente, nuestros cuerpos estaban preparados, nuestras mentes no.
La abracé fuertemente besando su frente y ella se aferró a mí con todas sus fuerzas, escondiendo su rostro en la curva de mi cuello.
Sentí su aliento haciendo cosquillas en mi piel.
-¿Qué vamos a hacer Edward?-, preguntó en voz baja
-No lo se, sea lo que sea, no quiero hacerlo sin ti-, terminé aferrandome a ella, la necesitaba y ella me necesitaba y en ese momento eso fue suficiente.



domingo, 9 de enero de 2011

Sostenme - Capítulo 7

Bella

“Te desee desde el principio, no aspiraba a tenerte hasta que confiaste en mi”
Emmett McCarty


Todo comenzó como un sueño, un sueño relajante, un recordatorio de una escena común, de esos momentos en que se esta dormido y que todo es producto del subconsciente pero no quería despertar mi cuerpo se sentía ligero y la opresión de mi pecho no estaba.
La escena era una que ya había visto desde ya hace varias semanas, Anthony trataba de colorear su libro de dibujos con todo menos con los lápices de colores, Edward lo vigilaba de cerca haciéndole sugerencias descabelladas y sacándome de quicio mientras yo me hacia la enojada y cuidaba a Tanya que bebía su biberón, llevaba trabajando poco menos de dos meses con ellos y ya todo parecía tan normal, tan rutinario, era bueno y era seguro, suspiré en el sueño y me permití sonreír un momento, desde ahí todo cambio, la escena seguía siendo la misma, nada cambiaba pero de fondo la voz de Esme suave y maternal como siempre taladraba mis oídos, ¡rehacer mi vida!, la sola idea era absurda y sin embargo sentía los ojos de Edward fijos en mi, y yo cerré los ojos con fuerza mientras por fin todo se volvía oscuro en un momento y resplandeciente al siguiente.
Mi sueño se convirtió en un recuerdo, el color estéril de la habitación me causó un escalofrío
-Tendrás una familia-, me dijo Emmett los últimos días en el hospital mientras yo negaba fervientemente
-No digas eso-, le especté dándole un beso en la mejilla.
-Bella, quiero que tengas una familia, y tú la tendrás, yo me encargare de eso, aun después de… con alas y todo, antes de que me encierren allá arriba-, trato de sonreír mientras yo reprimía mis ganas de llorar.
-No no, nadie mas que tu, no habrá nadie mas-, le dije escondiendo mi rostro entre su mano y la mía.
-Pero ya lo hay, ¿que no te das cuenta?, el te hace reír, el te hace hablar, el te hace sentir segura, el te mira y tu lo miras-, me dijo con voz seria mientras yo levantaba mi rostro llorando.
-Emmett-, llamé pero no me miraba, el sueño se había convertido en pesadilla.
-¿Por qué no lo aceptas?-, espectó retirando su mano mientras yo trataba de recuperar su agarre pero no lo alcanzaba.
-Emmett-, volví a llamar casi gritando pero el desapareció de la habitación dejándome sola y fría.
Desperté con las lagrimas en mis ojos y Edward frente a mi, no quería verlo, no quería hacerlo, sentía las lagrimas calientes y el dolor en mi pecho subiendo por mi garganta, el me sostuvo, abrazándome y a pesar de que una parte de mi gritaba por alejarlo, no hice nada mas que permanecer en sus brazos y esconderme en ellos, el se quedo así, por no se cuantos minutos y todo volvió a la calma, por un instante solo quería que permaneciera junto a mi.
Sus manos tocaban mi rostro, su piel se sentía calida contra la mía, las yemas de sus dedos delinearon sus labios y yo lo miré, sintiendo sensaciones casi olvidadas, la necesidad del contacto, la expectación del cuerpo dormido, y sus ojos que me miraban con mas intensidad que nunca antes, me di cuenta que respiraba mucho mas rápido entreabriendo los labios en una invitación de la que no quería pensar pues seria totalmente equivocada, una expectación, una sensación en cada poro de mi cuerpo, sin llamarla y sin quererla, solo estaba ahí, me deshice del agarre de sus manos en mi rostro y el terminó por poner distancia.
Me recosté cerrando los ojos sin esperar a que el saliera totalmente de la habitación, tratando de controlar mis sentimientos
No abrí los ojos hasta muchos minutos después, parpadeé mientras enterraba mi rostro contra la almohada, mi cuerpo tiritaba de miedo, pero por más dolorosa y terrible que fuera la pesadilla, sabía que lo que más me aterraba era la realidad.
Esme era más que mi tía favorita, mí mejor amiga, pero odiaba cada palabra que salió de sus labios, su voz seguía taladrando en mi cabeza y podía negarlas a ella, pero no a mi misma.
No era amor, Edward no era una idea romántica que ella hubiera deseado que yo tuviera, compartía con el algo más, mucho más de lo que deseaba pensar.
¿Era tan malo querer la tranquilidad de su abrazo?
¿La calidez del roce de un cuerpo ajeno?
¿Saber que alguien esta ahí afuera por ti?
Trataba de convencerme cada día en las últimas semanas que no era más que el nacimiento de una amistad, solo eso.
Yo lo entendía y Edward me entendía, pero había barreras que ninguno de los dos nos atrevíamos a cruzar y tenia que esforzarme por no perderlas de vista.
No lo miré al siguiente día antes de que se fuera al hospital lo cual me hizo recuperar la calma que parecía haber perdido.
Anthony habló todo el día sobre su inminente entrada a la escuela y me dediqué gran parte del día a quitarle el uniforme nuevo que se ponía una y otra vez.
-¿Dónde esta Bella?-, preguntó al final mientras yo miraba a Tanya con una sonrisa.
-Lo escondí-, le confesé, cruzó sus bracitos y me miró molesto.
-Bella-, se quejo mientras yo iba hacia la cocina, dejé a Tanya en el corralito y lo miré seriamente.
-Lo guarde para que no se ensucie mientras hacemos galletas…

Acosté a los niños antes de que Edward llamara para saber como estaban y nuestra conversación estuvo llena de monosílabos que ninguno quiso extender.
Me quedé mirando el teléfono aun después de colgar, deseando lo que habíamos construido antes, el hilo de confianza y entendimiento que nos había unido
Me di cuenta que lo necesitaba, necesitaba contarle la ansiedad de Anthony y las risas de Tanya, contarle que hoy había comido sola mientras ellos tomaban una siesta y se había sentido muy extraño por que hacia semanas que no lo hacia y finalmente preguntarle como había ido su día.
Me alejé hacia la habitación dejando de lado cado uno de esos pensamientos
Por la mañana estaba terminando de cambiar a Anthony cuando el apareció en la habitación, se miraba cansado después de un turno de 24 horas, pero también se miraba incomodo, me saludó con voz monocorde mientras sonreía a su hermano, le dio un beso a Tanya que aun estaba dormida en su cuna y me miró finalmente.
-¿Quieres que te acompañe?-, preguntó mientras yo lo miraba, sabía que el deseaba estar ahí para Anthony en su primer día de escuela, pero Tanya estaba tranquila y cómoda y el merecía descansar.
-No te preocupes, duerme un poco-, le dije con una media sonrisa, Edward se movió, casi de forma imperceptible, sus labios se abrieron y sabía que diría mi nombre, era como si pudiera decir lo que estaba pensando, pero al final el aterrador cúmulo de sentimientos me hizo desviar al mirada y el se despidió de Anthony llevándolo hasta el auto.
Le hice un gesto con la cabeza antes de salir del camino de entrada.
El jardín de niños donde había hecho la inscripción de Anthony había sido elegido por Esme, estaba solo a 15 minutos de la casa y tenía un patio colorido donde los niños jugaba y reían casi todo el tiempo.
Aparqué el auto y lo ayudé a bajar mientras el comenzaba de nuevo con su entusiasmo.
-Voy a sacar mi libreta nueva y vamos a dibujar-, aseguró mientras yo sonreía y lo corregía de nuevo.
-Yo no voy a colorear tengo que ir a bañar a Tanya si no ya sabes como huele-, hice un gesto con la mano mientras el reía, llegamos hasta la entrada donde varias educadoras estaban recibiendo a los niños.
-Anthony finalmente me miró cuando nos detuvimos con un ligero gesto de incertidumbre.
-¿Tu no vas a ir a la escuela?-, preguntó aunque no era la primera vez que me lo había dicho.
-No, esta escuela es toda tuya, pero quiero que al regresar me cuentes todo lo que hayas hecho, con detalle, así que tienes que poner mucha , mucha intención, ¿prometes?-, pregunté mientras el fruncía los labios, tomé su mano y volvía a repetir la ultima palabra.
-¿Prometes?-, dije mientras el asentía y sin decir mas se abrazaba a mi cintura.
-Te quiero Bella-, dijo contra mi estomago mientras yo lo abrazaba, mis ojos se llenaron de lagrimas, parpadeé colocándome a su altura y le di un beso en la mejilla.
-Yo también te quiero Anthony-, le aseguré con la voz ronca y nos acercamos hasta una de las educadoras que nos miraba con una sonrisa tierna y ojos de entendimiento.
-¿Edward vendrá?-, preguntó el justo antes de que su nueva maestra lo llevara dentro.
-Si-, sonreí
-Soy Alice Brandon-, se presento la educadora a modo de despedida y entró.

Al regresar Edward estaba preparando el biberón de Tanya mientras ella lo miraba desde el porta bebe.
El había tomado una ducha, su cabello estaba húmedo y mechones caían por su frente haciendo que destellos cobrizos iluminaran su rostro, parpadeé confusa mientras me acercaba a Tanya.
-¿Cómo estuvo Anthony?-, preguntó el pasándome la leche
Sonreí al recordar
-Al final pareció no estar de acuerdo con la idea de que solo el se quedara en la escuela, pero estuvo bien, aunque pidió que fueras por el-, contesté, el asintió sin decir nada, se pasó una mano por el cabello y suspiró tenuemente.
-Ve a descansar-, le dije tratando de mostrar una sonrisa aunque no pudiera conseguirlo, la verdad es que no quería verlo, no quería pensar en lo que me hacia sentir, la sensación de querer reconfortarlo, y hacerlo sentir en casa…mejor.
-Bella-, pronunció mi nombre antes de que yo pudiera hacer cualquier otra cosa, lo miré esperando que continuara, mi mente gritaba que tan solo desviara los ojos de los suyos, del verde agudo cargado de sentimientos, pero no podía hacerlo, no dejé de mirarlo.
Sus labios se entreabrieron y se acercó un paso, ínfimamente, antes de que Tanya se removiera incomoda haciendo un tenue sonido con su boca.
Edward la miró y por un momento su rostro mostró un dolor profundo y un desprecio que no supe definir hacia quien estaba dirigido, ambos sentimientos desaparecieron dejando una mascara neutra, el me miró finalmente con renuencia.
-Estaré arriba-, dijo mientras yo me esforzaba por asentir, lo miré subir las escaleras de reojo y reprimí las ganas de llamarlo.
Alejó el impulso, odiándolo.

Los siguientes días fueron una pesadilla, el silencio entre nosotros barrió con la antigua confianza adquirida, no era que no contestáramos a la conversación básica sino que nos habíamos convertido solo en el hermano de los niños y su niñera.
Quizás eso debió haber sido desde el principio.
Me traté de convencer de ello y terminé por aceptar que era la peor situación desde que me había mudado a su casa, la realidad era que lo extrañaba a el, la forma que yo era con el.
Me hacia sentir casi normal, no era la pobre chica que había perdido a su marido, no era otra mujer deprimida.
Anthony y Tanya no permanecían por las noches cuando Edward y yo habíamos acostumbrado mirar la televisión y platicar un poco.
No podía soportar esos momento de frases frías, y todo por un momento extraño y patético después de una pesadilla.
Ya extrañaba demasiadas cosas, no podía soportar una mas.
Terminé de cambiarle la pijama a Anthony mientras el saltaba en la cama
-No tengo sueño-, se quejo
-Si no te duermes temprano, no iras con tus tíos mañana por que tendrás mucho, mucho sueño-, argumenté mientras el suspiraba sonoramente bajando los hombros y recostándose a regañadientes.
Cerró los ojos mientras yo acariciaba su cabello unos minutos.
-Noches Bella-, dijo sin el “Buenas” haciéndome reír, era un pequeño inteligente.
Me quede un poco mas mirándolo, no sabia si el fin de semana libre seria una bendición o una maldición, Esme y Carlisle se quedarían con los niños desde el día siguiente a primera hora.
Dos días completamente libres y no tenia ni la mas minima idea de que hacer con eso, me sentía perdida.
Permanecí sentada frente a la cama de Anthony más tiempo del que planeé, hasta que el ruido de la puerta me alertó, lo terminé de arropar y me giré para mirar a Edward en el marco de la puerta.
Se miraba casi…enojado.
-¿Se durmieron hace mucho?-, preguntó mientras yo negaba con la cabeza.
Me alejé unos pasos mientras el les daba las buenas noches bajito sin perturbar sus sueño.
Se quedo sentado en la orilla de la cama de Anthony sin moverse, con todo el cuerpo tenso y ya no pude reprimirlo mas, no cuando lo miraba así.
-Edward-, llamé mientras el no daba señales de haberme escuchado peor estaba segura de que lo había hecho.
-A veces…-, comenzó a hablar en voz muy baja.
-A veces me preguntó si soy bueno para ellos, no los veo tanto tiempo como desearía-, terminó levantándose finalmente.
-Eso no importa, les das lo mejor, los amas-, argumenté en voz baja.
-Si importa-, rebatió entre dientes.
Se giró y caminó hacia la puerta.
-¿Edward?-, volví a llamarlo, sin siquiera pensarlo.
-Tuve un mal día Bella, lo siento, buenas noches-, contestó sin mirarme y sabia que saldría de ahí y se iría, y el solo pensamiento me pareció insoportable.
-Háblame-, le pedí mientras el se detenía a un paso del marco, caminé hacia el hasta quedar a dos o tres pasos pequeños entre nosotros.
-Puedes confiar en mi….podemos…somos amigos-, dije sitiándome estupida pero necesitando que el aclarara toda la semana pasada, todos los sentimientos, la tensión y la confusión, el diría que si y yo volvería a la normalidad.
Pero Edward no lo hizo, solo me miró por un largo momento y se acercó un paso mas…
-¿Lo somos?, por que sinceramente yo no estoy seguro de saber que diablos somos, o que estamos haciendo-, terminó sin voz mientras se acercaba otra paso quedando muy cerca.
Mi respiración se aceleró y mi piel se puso de gallina, mi corazón latió mas rápido y mis labios se volvieron secos, pasé mi lengua por ellos tratando de alejar las sensaciones, sus ojos miraron hacia mi boca y reconocí el momento, el instante justo antes de una beso, y traté de escapar…No lo conseguí
Edward tomó mi brazo y me jaló hacia el para colocarme entre su cuerpo y la pared del pasillo, sin violencia pero con una determinación casi atemorizante.
-Te necesito Bella-, su voz sonó cruda, sus ojos gritaban, comprendía en ese instante, solo en eso momento, cada aspecto de aquella dolorosa necesidad.
Se acercó, su cuerpo rozando el mío suavemente, sus manos enmarcaron mi rostro y su aliento chocó contra mis labios.
-¿Tu me necesitas?-, preguntó con la voz ronca y su frente pegada a la mía, asentí mientras el me miraba a los ojos, pero aun así, espero hasta que mis labios pronunciarán la palabra.
-Si-, gemí mientras nuestras bocas se unían, lo besé con desesperación y ansia y el respondió igual, sus manos me acercaron a el posándose en mi espalda mientras yo anclaba mis manos en su nuca.
La humedad de su lengua combatiendo con la mía me hizo cerrar los ojos y desear mas, sus manos vagaron por el contorno de mi cuerpo mientras las mías enmarcaban su rostro y el beso continuaba, hasta volverse tan lento que solo nos hizo sentir que podíamos estallar, pero terminó finalmente, al menos por la falta de aire y en el instante siguiente a separar nuestros labios, el temor ganó la partida.
Me alejé sin decirle nada, hasta que cerré la puerta de mi habitación tras de mi.
Esta vez el me dejo ir.






martes, 21 de diciembre de 2010

Sostenme - Capítulo 6


Edward

"Los sueños representan nuestros mas grandes temores y nuestros mas grandes anhelos, a veces ambos, son lo mismo"
Maggie Cullen

-¿Cuando voy a ir a la escuela?-, preguntó Anthony mientras tomaba su leche con las galletas que Bella le había prometido hace tiempo.
Ella negó con la cabeza lavando los platos sucios mientras yo mordía una galleta de extraña forma que Anthony había hecho.
-El próximo lunes-, le contesté
-¿Cuando?-, volvió a preguntar, como si "el lunes" no significara nada para el.
-Mañana vamos a ir a ver a tus tíos, después te vas a dormir y luego vas a comprar tu uniforme, dormirás de nuevo y sigue la escuela-, expliqué mientras el sonreía.
-Ya quiero ir-, confesó como si no llevara todos los días asegurando lo mismo.
Anthony terminó su leche y yo el café que había estado tomando desde que llegué a casa.
El frunció el ceño y apretó fuertemente los labios, suponía que nos esperaba otra pregunta muy propia de un niño pequeño.
-¿Cuanto falta para ir con Tía Esme?-, preguntó mientras Bella reprimía una carcajada, yo rodeé los ojos y lo cargué yendo hacia las escaleras.
-Primero debes de dormir, pero recuerda, no hay que hacer ruido por que Tanya ya esta dormida-, me puse un dedo en los labios mientras el reía.
-Dile adiós a Bella-, susurré a su oído mientras el asentía y gritaba sin mas.
-¡Adiós Bella!
En esta ocasión la risa femenina llegó hasta mis oídos, sonreí comenzando a subir.
Después de solo un par de semanas, menos de un mes y medio y ya seguíamos una rutina habitual, una que me permitía pasar tiempo con Anthony y Tanya sin preocuparme por detalles en los que Bella era mil veces mejor que yo.
Cuando por fin pude hacer que Anthony se quedara dormido, arropé firmemente a Tanya y salí, me encontré con Bella en el pasillo mientras iba a su habitación.
-Me voy a dormir-, dijo con una tenue sonrisa, me gustaba verla sonreír pues daba a sus ojos un ligero brillo casi esperanzador, esperaba que todo esto la ayudara como a mi me había ayudado su presencia en la casa.
-Buenas noches-, murmuré, la miré entrar a su habitación, y seguí hacia la mía.
Después de ver la tele un rato más, y ducharme, me recosté en la cama, con la habitación a oscuras y el cansancio llevándome rápidamente a la oscuridad.

Siempre comenzaba igual, y después de mucho tiempo sabía casi con certeza que a pesar de sentirse tan real estaba de nuevo en la pesadilla, siempre era la misma, sin cambios ni alteraciones.
Hasta hace varios días
Casi podía describir el sabor de su piel, besé su hombro de piel perfecta tersa, suave, calida y una palidez casi inusual.
Oí su suspiro suave, como si fuera un secreto, recorrí con mis labios la piel hasta su cuello y no pude evitar lamer justo ahí, en el punto donde su pulso latía con velocidad
Su sabor era exquisito, besé su piel mientras mis manos comenzaban a cobrar vida, su cuerpo calido debajo del mío, mis caderas pronto buscando la fricción que ambos necesitábamos, su respiración chocaba contra mi oído
Mis manos delinearon sus piernas mientras las abría para mí, dejando que me acunara entre ellas, sentía su humedad y solo deseaba entrar en ella, perderme en su calor, pero aun no, todavía no, quería saborearla entera.
Bajé mi rostro hasta las curvas de sus pechos, besando cada centímetro de piel hasta el valle entre ellos, los tomé con mis manos, sin tocar sus pezones rosados y erguidos
Acunándolos y besando justo debajo de ellos, haciéndola gemir, sus manos se enterraron en mi cabello mientras susurraba mi nombre, una voz que reconocía, nueva y a la vez tan permanente, levanté la cabeza sin poder entender mientras los ojos de Bella devolvían la mirada
Brillantes, oscurecidos por la pasión, enfebrecidos y anhelantes, no, era un sueño, otra maldita pesadilla, el escenario cambio, el mismo accidente, traté de levantarme y luchar contra la prisión de sus brazos.
Esta vez ella no me encerró sonriendo con maldad como la mujer de todas las noches anteriores, tomó mi cara entre sus manos y su tacto tranquilizó mi corazón, desvié la mirada del accidente que veía una y otra vez, y me concentré en ella.
-Estoy aquí-, susurró mientras lentamente comenzaba a cercar mi rostro al suyo, sus manos se movían por mi barbilla y pómulos.
La besé lentamente deleitándome con su sabor, con la dulzura de sus labios, ella se retorció haciendo que nuestros cuerpos se rezaran en cada punto vulnerable, gemí contra su boca y ella me miró a los ojos.
-Edward-, susurró de nuevo mientras todo desaparecía salvo ella, la necesidad de complacerla y grabar su expresión por siempre...

Abrí mis ojos por pura fuerza de voluntad, mi pecho subía y bajaba sin que pudiera controlar mi respiración, el amanecer apenas iba despuntando por la ventana, apreté los puños contra mi cabello.
¡No!, gritaba mi mente, una y otra vez
Solo olvídalo
Pero aun seguía tan excitado, furioso y temblando de miedo.
-Maldición-, me giré sobre mi estomago presionando la incomoda erección contra el colchón, deseando que desapareciera, así como el recuerdo que la causo.
No podía siquiera considerar por que ella, por que había provocado algo que parecía haber desaparecido hace tiempo.
El deseo, la necesidad, el anhelo.
Mis ojos se llenaron de lagrimas y tragué el nudo en al garganta mientras golpeaba el colchón con fuerza.
Me levanté dirigiéndome a la ducha con solo una cosa en la cabeza.
“Nunca soñé con ella...nunca”.

Carlisle y Esme vivían en una casa con un jardín en palabras de Anthony: Enorme, a pesar de que no tenían hijos eran las personas más cariñosas que yo había conocido, y adoraban a los niños, bajamos del auto, tomé de la mano a Anthony mientras Bella cargaba a Tanya
Después de tocar el timbre la miré fugazmente, ella lo hizo también con el ceño algo fruncido, sabía que pensaba que había algo mal, me había dado cuenta que podía ser de lo mas intuitiva, pero no veía la forma de mirarla a los ojos
No hoy, después de la noche anterior.
Necesitaba unos días, solo eso y todo volvería a la normalidad, desvié mis ojos al tiempo que Esme abría alzando a Anthony en un instante.
Nos saludó afectuosamente  a ambos
Esme dejaba claro que estaba encantada por tener a sus sobrinos favoritos...contando a Bella en primer lugar, todos reunidos para una gran comida familiar
Salí con Carlisle y Anthony al jardín mientras Bella ayudaba a Esme con el comedor.
-¿Como va todo?-, preguntó Carlisle mientras yo cerraba los ojos un momento
Creía que bien, quería decirle que todo había estado mejor desde Bella pero las palabras no salían...
-Bella es muy buena con los niños-, aseguré mientras el asentía.
-Parece que ella también esta mejor-, afirmó sin que hubiera duda alguna.
Aquello solo me hizo sentir peor, Bella había sufrido demasiado, ella había perdido al amor de su vida, en palabras de Esme, me daba cuenta que ni siquiera sabía nada de Emmet McCarty
-Voy a ir a la escuela Tío Calis-, anunció mi hermano con la misma emoción de siempre y la atención de Carlisle se desvió lo que yo agradecí infinitamente.
La comida fue como un entre tiempo en el que disfrute de ver reír a Anthony y que Bella bromeara con el haciendo sonreír a Esme y Carlisle, pude hablar del hospital sin aquel resentimiento de antes.
Carlisle era un doctor con varios logros en su carrera y yo un simple internista, sin embargo ahora ya no parecía tan fatídico, no si con ello podía ver la alegría en las personas que mas me importaban...
Moví la cabeza alejando mis ojos de Bella.

Carlisle propuso a Anthony ver una película,  con lo que se ganó todo un espectáculo de algarabía.
Casi a mitad de la cinta animada Bella miró su reloj varias veces, me encontré con sus ojos mientras asentía.
-¿No tarda en despertar cierto?-, pregunté mientras ella asentía sonriendo suavemente.
-¿Quieres que vaya?-, seguí mientras ella negaba.
-No, “jefe”-, aquel tono de burla combinando con la sonrisa en sus labios me hizo reír y no pude arrancar los ojos de los suyos ni aunque la vida dependiera de ello, estaban vivos, por un momento, su mirada brilló
Se levantó seguida de Esme quien al contrario de Carlisle había captado el intercambio.
-¿No necesitaran eso?-, preguntó Carlisle señalando el bolso con las cosas de Tanya en la esquina del sofá, asentí riendo ligeramente y me levanté para llevárselas a la habitación en la planta baja donde habían acomodado a Tanya.
La puerta estaba entre abierta, y podía distinguir a Esme con mi hermanita en brazos.
-No te entiendo tía-, dijo Bella mientras me detenía ahí, como un intruso.
-No sabes como me alegro de que estar cerca de los niños te haya servido tanto, verte ahora me hace feliz, después de todos esos meses, pero no me refiero a ellos, lo sabes...-, comenzó a explicar Esme suavemente.
-Si, entiendo lo que dices y es absurdo-, dijo su sobrina molesta
-¿Tan absurdo seria que tuvieras otra oportunidad de ser feliz?-, siguió Esme, comenzaba a entender de que iba todo, y empezaba a sentir algo diferente a lo que esperaría...
-Emmett murió y nadie ocupara su lugar-, dijo Bella con dientes apretados, algo golpeó contra mi pecho llenándome de un enojo ciego, no debía importarme....maldita sea, no importaba, yo lo sabía, entendía el dolor, por que entonces estaba siendo tan idiota.
Regresé sobre mis pasos y esperé hasta que escuché a Esme salir, la encontré en la cocina y le entregué la mochila como si hubiera apenas llegado hasta ahí.
La visita se terminó poco tiempo después, Esme y Bella parecían haber arreglado cualquier punto de la discusión, sin embargo Bella estaba demasiado callada, tanto que Anthony le preguntó durante el camino de regreso si se sentía mal
Ella sonrió suavemente y negó todas las veces pero siguió mirando por la ventanilla como si no quisiera vernos, apreté más fuerte el volante y decidí que estar molesto con ella era mucho mejor.
Bella bañó a Tanya mientras yo me encargaba de Anthony, todo fue casi mecánico, Tanya estaba llorosa y Anthony callado, inusualmente tan callado que me di cuenta que pensaba que estábamos enojados.
Al final me quede con ellos hasta que se durmieron.

Recostado contra la almohada mis ojos seguían abiertos, estaba aterrado por cerrarlos, pues olvidaría la molestia que sentía contra Bella, o quizás trataría de entender por que me llenaban de rabia sus palabras, en el peor de los casos la pesadilla volvería de nuevo y no estaba seguro si podría volver a fingir que no había pasado.
Miré hacia el techo sintiendo poco a poco el letargo, al día siguiente tenía turno de 24 horas, en domingo y necesitaba dormir lo más posible
Pero seguía parpadeando.
Después de dar vueltas en la cama y sentir una ligera capa de sudor en el cuerpo, escondí mi rostro en la almohada y traté de dejar la mente en blanco pero era imposible, entre más trataba de olvidarlo, ahí en la oscuridad de la habitación, recordaba mi fantasía con su piel, su sabor, su olor y sus suaves sonidos.
Todo era una tontería pues en la realidad sabía lo que pasaría, recordaba muy bien el sentimiento de asco y repulsión cuando intente escapar por unos minutos de placer.
Además que Bella no era ni siquiera una opción, algo que mi subconsciente tomaba a broma.
El reloj marcaba las 4 de la madrugada, me levanté y salí de la habitación para ir hasta la de los niños, los miré dormir por unos poco minutos, esperando que jamás nada perturbara su sueño por un largo tiempo, cuando salí de nuevo al pasillo escuché un sonido suave, un sollozo, me volví para ver a Anthony pensando que había despertado, pero no era así.
Salí de nuevo de la habitación conciente de que no quería tener la certeza de que Bella lloraba.
Mis pies se movieron casi por si solos hasta el final y llegaron frente a su puerta, ella gemía suavemente como hablando entre sollozos entrecortados, y de pronto un grito ahogado rompió el silencio, abrí la puerta sin pensar mientras ella se tapaba el rostro con las manos.
-Bella-, llamé suavemente pero ella seguía sin mirarme como si aun siguiera dormida, me acerqué sentándome en la orilla de la cama junto a ella y toqué su hombro suavemente.
Se sobresaltó, por fin mirándome, y comenzó a llorar en silencio desviando la mirada.
La acerqué abrazándola mientras ella escondía la cara en mi pecho, la sostuve fuertemente mientras sollozaba.
Se separó lentamente después de varios minutos, miré su rostro mientras mi mano comenzaba a quitar los restos de las lágrimas en sus mejillas, la otra acariciaba su nuca
Ella entreabrió los labios y deslicé mi mano hasta ellos, mis dedos delineaban su labio inferior, era tan suave como había imaginado, nuestras respiraciones eran desiguales, algo se formó entre nosotros, poderoso y aterrador, desvió su rostro mientras yo dejaba caer mis manos.
-Estoy bien....-, murmuró en un gesto evasivo.
-Te dejare dormir-, susurré, ella esperó un momento y volvió a recostarse sin mirarme mientras yo salía de la habitación
Con la seguridad de que la pesadilla no estaba en mis sueños sino en la realidad...




lunes, 20 de diciembre de 2010

Actualizaciones

Despues de unos examenes finales de miedo, que creo que todos los estudiantes ya imaginaran, estare retomando las actualizaciones tanto de notas como de los capitulos, por lo pronto les dejo un pequeño regalito y mañana nos leemos en el siguiente cap de Sostenme...



Saludos!!!

viernes, 12 de noviembre de 2010

Sostenme - Capítulo 5

Edward

“Algunas personas saben cuando y por que se enamoraron, otras como el, no”
Maggie Cullen


Miré el emparedado frente a mí, ya hacia varias horas que había pasado la hora de comida, suponía que parte de la causa del dolor de cabeza que sentía era por la falta de alimentos
Solo comería un poco y esperaría hasta llegar a casa, sabía que estaría preparando algo cerca de la medianoche pero prefería mil veces eso que comer en el hospital algo mas elaborado.
Observé la cafetería medio vacía, estaban por terminar las visitas vespertinas y la actividad comenzaba a relatizar.
Victoria y Jessica pasaron a mi lado y se sentaron varias mesas alejadas con cafés en mano, ambas susurraron, tan poco discretas que me esforcé por no rodear los ojos.
Victoria estaba mas altiva que nunca con aquella relación con James, y Jessica parecía estar compitiendo por empatar aquel marcador aunque para eso se conformara con un internista.
Maldije en silencio mientras veía otra vez el emparedado sin tocar, ella se rieron lo suficientemente fuerte como para que la persona mas despistada las observara.
Conocía ese tipo de juegos, cada uno de ellos, en otro tiempo los había jugado todos, en otro tiempo no hubiera dicho que no a Jessica ni una sola vez, hubiera tomado lo que ofrecía sin dar mucho a cambio mas que satisfacción mutua.
Hace poco mas de un año solo tenía como meta graduarme y comenzar mi carrera maratónica hacia la cirugía, especializarme en Neurología y seguir "jugando".
Todo eso antes de la hipoteca, las cuentas corrientes, la alimentación y los gastos de la casa. El seguro de papá estaba intacto esperando para el pago de la educación de Anthony y Tanya.
Todo se resumía a una simple explicación, antes yo no era la misma persona, por eso decía no a Jessica y por eso no soportaba ver sus intentos...
Le di una única mordida al emparedado y me levanté ante la mirada algo sorprendida de las dos mujeres frente a mí.
Caminé por el pasillo rumbo a Cardiología, al iniciar el turno agradecía que necesitaran personal en el área y me descansaran de Urgencias, había días que no podía soportar un accidente mas.
Ni uno
-¿Hablas solo?-, preguntó Mike Newton acompasando su paso al mío.
Mike era medico residente y el pretendiente mas asiduo de Jessica, lo que hacía que comúnmente no habláramos mucho, aunque las cosas parecían haberse aligerado después de que le contestara con palabras moduladas que no me interesada nada que pudiera ofrecer Jessica Stanley.
-Al parecer-, contesté a su pregunta mientras el se metía al elevador también.
-¿Puedo preguntarte algo Cullen?-, inquirió mientras yo lo miraba de reojo sin contestar, de una u otra forma tenia el presentimiento de que diría sus inquietudes de cualquier modo.
-¿Por que no le dices que si?-, murmuró finalmente con el ceño fruncido.
-Creía que lo habíamos hablado-, le contesté mientras el hacia un ademán con las manos.
-Si, ya recuerdo, no te gusta, no quieres una relación, no te interesa ni un polvo-, enumeró casi con desesperación, lo miré con aburrimiento, pues había acertado a todo.
¿A dónde llevaba tal conversación?
-Tal vez podrías explicárselo a ella-, contesté mientras el rodeaba los ojos.
-Ella no se merece que te des...aires de grandeza ¿sabes?, no puedes solo dejarte llevar-, murmuró
Reí sin nada de humor, el dolor de cabeza había aumentado considerablemente
-No esperaba tales consejos viniendo de ti-, le especté mientras el desviaba la mirada
-Si ella fuera feliz contigo...-, dijo entre dientes escogiéndose de hombros, comprendí por primera vez que Mike no solo era una hombre tras las piernas de Jessica, el la amaba.
Entendía que era el amor, sabía que existía, por mas absurdo que se escuchara, lo había visto en mis padres, en Maggie y papá, pero el maldito sentimiento no te servía de nada cuando la muerte se cruzaba en el camino, mis padres habían muerto dejando a las pruebas vivientes de su amor solos, el amor de Bella a su marido la había dejado con sus ojos vacíos e inertes, sí, creía en el amor, pero no lo deseaba.
El elevador se abrió mientras ambos salimos, Mike pareció detenerse como decidiendo si seguir con la conversación absurda.
-A Jessica solo le interesa tenerme en su cama como trofeo-, le susurré en tono bajo, sabía que no era gentil decirlo, pero esta harto.
Mike congeló su expresión tensando la mandíbula.
-Y tu eres un idiota que no es capaz ni siquiera de apreciar eso-, espectó respirando hondo.
Me alejé dejándolo ahí en medio del pasillo, y me dirigí hacia los vestidores con el cuerpo lleno de rabia.
Al llegar golpeé el casillero con el puño con tanta fuerza que la piel se enrojeció,
Todos podían irse al diablo
¿Querían que cumpliera sus deseos?
Les tenía una noticia, la vida no es así.
La vida no pide permisos u opiniones, solo pasa.
El sexo con Lauren aquella noche pasó al mismo tiempo que el accidente que mató a las personas que...nadie jamás podría entender lo que dejaba eso, las pesadillas, el temor, el odio hacia si.
Me quite el localizador y el móvil de la cintura y me recosté en una de las bancas, aun tenia 15 minutos de descanso y los aprovecharía, al fin solo…

Lograba distinguir dos sonidos a lo lejos martillándome los oídos, parpadeé despertando y mirando fijamente el reloj de pulsera, había estado ahí media hora.
-Maldita sea-, siseé mientras tomaba el localizador, era de urgencias.
Miré el móvil con el ceño fruncido, había tres llamadas pérdidas del celular de Bella, marqué el número mientras comenzaba a caminar hacia la llamada del hospital
-¿Edward?-, contestó Bella al primer timbrazo, el corazón chocaba contra mi pecho mientras caminaba más rápido.
-Si, ¿Pasa algo?-, pregunté mientras entraba al elevador.
-Tanya esta enferma, no he podido bajar su temperatura-, explicó con la voz impaciente y preocupada.
Apreté el aparato con más fuerza contra mi oreja.
-¿Donde estas?-, pregunté al tiempo que salía del elevador.
-En el hospital, han tratado de localizarte y...-, miré el localizador y maldije internamente.
-Si, lo siento, voy para allá-, expliqué colgando ante su respuesta afirmativa.
Al llegar a urgencias paré hasta encontrar a una de las enfermeras, una mujer de mediana edad me explicó la situación de Tanya cuando le dije quien era, me miró con aire de reprobación por mi falta de atención al localizador, me esperaba una amonestación por parte del jefe de internistas pero ahora mismo no importaba un poco.
-Tu hermana esta estable, solo tiene una infección, era preciso bajarle la temperatura, se le administraron antibióticos y esta en observación-, dijo mientras yo asentía, entré a la pequeña habitación donde estaba, habían trasladado un cunero al lado de la cama, Bella la miraba con la mano de Tanya aferrando su dedo mientras esta dormía, la piel pálida de nuestra "niñera" parecía casi traslucida contra el color negro de su jersey y sus vaqueros.
-Hola-, murmuré mientras ella alzaba la mirada, se notaba preocupada y temerosa.
-Lo siento no sabía que mas hacer, Carmen estuvo de acuerdo, se quedo con Anthony-, explicó mientras yo me acercaba.
-No te preocupes, fue lo mejor-, le aseguré mientras iba del otro lado del cunero y besaba la frente de Tanya.
Aun su piel se sentía caliente.
-Ya ha bajado tres grados, no se había dormido en toda la tarde-, siguió Bella
La miré asintiendo, sus ojos se llenaron de lágrimas que quizás habían luchado por no derramar.
-Esta bien Bella, esta estable-, murmuré tomando su manos envolviendo la de ella y la de Tanya a la vez, la puerta se abrió mientras ambos mirábamos a Jessica entrar a la habitación, separé mi mano y Bella se limpió las mejillas que permanecían limpias, no había llorado.
Enfoqué mi atención a  Tanya  de nuevo, sabía que tenía que salir de ahí, estaba trabajando.
-Edward te bus...
-Lo se-, la corté mientras Jessica evaluaba a Bella, esa mujer estaba sobrepasando mi limite, jamás entendería nada, ni una maldita cosa.
-Estará en observación un poco mas, puedes llamar Carmen y avisarle que si todo esta bien pasaremos por Anthony cuando salgamos, me faltan dos horas para terminar-, expliqué a Bella mientras ella asentía, ni una sola vez había participado en el juego de miradas de Jessica.
Salí de la habitación haciendo que la "enfermera" saliera primero.
-¿Ella debe ser la niñera de tus hermanos, verdad?-, preguntó mientras yo asentía con la cabeza.
-Se hará bastante tarde, yo podría cuidar a la bebe y ella podría irse a su casa, así no volvería tan tarde desde la tuya-, propuso mientras yo me detenía y me giraba hacia ella.
-Vive conmigo-, terminé caminando de nuevo sin mirarla detrás.

Pasadas las 10 de la noche recogimos a Anthony, la temperatura de Tanya se había normalizado y estaba plácidamente dormida, le había recetado medicamentos por los siguientes días, Carmen y Eleazar se habían ofrecido para cualquier cosa que pudiéramos necesitar.
Cuando finalmente los acomodamos en su habitación parecía haber sido un día demasiado largo.
-¿Quieres un café?-, preguntó Bella con voz suave, su rostro mostraba el cansancio que yo parecía sentir en cada parte del cuerpo, asentí y bajamos las escaleras en silencio.
Nos sentamos en el sofá de la sala y prendí el televisor en un volumen bajo.
-No quería asustarte, yo...-, comenzó mientras negaba y me giraba un poco hacia ella, nuestros hombros se rozaban fugazmente dándome cuenta de una cercanía que no sabía existía entre nosotros.
-Bella, de no ser por ti hubiera pasado a mayores, hiciste lo que era mejor para Tanya, no hablemos mas de esto ¿quieres?, orden de tu jefe-, traté de bromear y ambos tomamos de nuestras tazas con una sonrisa tenue.
-Me preocupé mucho-, dijo mirando el televisor.
Recordé la sensación que había sentido hacía solo unos días con la salida al parque el fin de semana.
-Lo se-, terminé.
Miré hacia el frente dejando la taza en la mesita de café, había una película de la que no recordaba el nombre pero sabía que había sido un gran éxito cuando se estrenó, recargué mi cabeza en el respaldo solo un momento mientras dejaba que los sonidos me arrullarán, me quede mirando el techo solo un momento más...

Cuando abrí los ojos de nuevo la televisión mostraba un infomercial, parpadeé recordando el consejo de el Dr. Clearwater, el jefe de internistas, me había dicho, debía tratar de descansar cuando era debido y no cada que cerraba lo ojos.
Mi cerebro registró el movimiento de levantarme pero la sensación del cuerpo cerca del mío me dejo en mi lugar, Bella estaba dormida con la cabeza también recargada en el respaldo, su perfil me miraba de frente.
Sabía que debía despertarla, sabía que debía revisar a Tanya, pero por un segundo más, o quizás por dos, solo me quede ahí, y todo pareció tranquilo y sereno, como su rostro.
-Duerme Bella…